Lo podéis adquirir, quiero decir: comprar, en
https://salamanquesaediciones.
También podéis regalarlo, coleccionarlo, almacenarlo...tiene una bonita y original portada.
LO QUE ES
El grupo
Surrealista de Madrid y La torre magnética están llevando a cabo una exposición de revistas y
publicaciones del Movimiento Surrealista Internacional, abarcando desde 1969
hasta 2025. Esta muestra permanecerá abierta hasta el próximo 11 de abril en
las vitrinas y el espacio de marcablanca.press, ubicado en la calle
Manuel Noya, 12, Usera, Madrid.
La
exposición se inauguró el pasado 13 de marzo, en una tarde lluviosa y, para
quienes no somos amigos del agua, algo desapacible. A pesar de ello, pudimos
disfrutar de publicaciones surrealistas de más de medio siglo y procedentes de
diversas partes del mundo.
Durante la
inauguración, Lurdes Martínez ofreció una interesantísima conferencia
sobre la historia del movimiento surrealista, desde sus inicios en octubre de
1924 hasta los años 60. A continuación, José Manuel Rojo tomó el relevo
para relatar la evolución del movimiento hasta nuestros días, apoyándose en las
propias publicaciones expuestas.
Solo me
queda felicitar al grupo Surrealista de Madrid por el acierto de esta
iniciativa y expresar mi deseo de que la exposición alcance la mayor difusión
posible.

Nota: el poema está creado con IA ,verso libre, surrealista, simbólico y con metáforas.
el lienzo con inteligencia natural
LA CONFUSIÓN DE EROS
Su figura se
escapa
preside
el fondo del plato el ojo atravesado por la aguja de
tejer
ya no cuenta historias
la confusión se ha apoderado del bestiario
eros resucitado persigue
un informe criminal
donde descargar la ira
saborear esos labios
oir pecados
¡arrepentíos! ¡La condena final está cerca!
debajo del mantel
se abraza una pareja de sapos
adulteros
también hay caracoles huecos
uno o dos no sé cuantos porteros cachas de discoteca
estamos en los primeros días de enero
días tristes de aniversario
¡a la mierda el triciclo
la bicicleta!
baja rodando las escaleras
sube la cuesta baja la cuesta
no es propio de ti el dolor de cabeza
ni el color rosa
me oprime el pecho desde dentro y desde fuera
angustia de mar
será el invierno
con su delicada tristeza quien me abre la garganta
y ajusta sus cuentas
por Admin | Abr 21, 2021 | libros, Literatura, relato corto | 0 Comentarios

En el centro del escenario un desarrapado Cárabo con un arrugado sombrero entre las manos observa todo atónito, no puede creer lo que está viendo y lo que adivina. Le sorprenden las luces, el decorado, el público… todo llama su atención.
Cárabo.- Con todo lo que he andado y aquí está el resultado: soy una isla entre objetos, nunca debí decir lo que pensaba, tengo que procesar más las cosas ¿qué me importaban a mí las ojeras del primer ministro? ¿Qué parecía un perro pachón? Pues que lo pareciera, ¿qué más me daba? Es que hay que ser tonto de remate, sabiendo de las prohibiciones y saltármelas así, a la torera…
Viento .- (entrando por el foro) ¡Señor¡ ¿A oído hablar del canto de la oropéndola? Es que estoy buscando un sitio donde poder descansar y este bosque de objetos sucios parece un buen lugar y solo está usted. Es muy extraño pues me indicaron detrás de ese telón que aquí podría encontrar un buen sitio para descansar y hasta pudiera ser que tuviera algo de conversación. No es que sea muy habladora, pero nunca viene mal una parrafada con un amigo. ¿Por qué usted es amigo no?
Cárabo.- A mi no me mire, no tengo propósito de almohada y de hablar lo justo; sí y no y a veces tal vez.
Viento.- ¿Sabe de qué le hablo?
Cárabo.- No
Viento.-( Pues va a ser verdad. A ver qué dice.) ¿Es usted el filántropo escapado de la casa de salud, o sea, manicomio? Perdone la intromisión en su introspección.
Cárabo.- Tal vez.
Viento.- No es por nada, pero como le veo a usted tan bien puesto, tan bien vestido. Bueno, un poco disfrazado, pero bien vestido y tan buen mozo que he pensado que usted sería un buen conversador y que me podría explicar algunas de las cosas que desde hace algún tiempo me rondan por la azotea y no acierto a descifrar. Todo el rato me anda revoloteando la felicidad. ¿Sabe usted que es la felicidad? (Da igual, este no sabe nada) (al oído muy confidencial) No crea que estoy loca. Le hablo de estas cosas para despistar, el enemigo no duerme, está siempre atento a lo que decimos, hacemos, vemos… y tenemos que andar con mucho cuidado, con pasos de plomo.
Cárabo.- Pues ¿sabe usted una cosa?
Viento.- Si no me la dice, no.
Cárabo.- Desde que he entrado aquí estoy pensando en usted, incluso antes de que llegara. No sé por qué pero usted me recuerda a alguien que conocí hace mucho tiempo, muchísimo tiempo. Yo era aún pequeño…
Viento.- ¡Hijo!.
Cárabo.- ¡Madre!.
Viento.- Sabía que volveríamos a encontrarnos.
Cárabo.- ¿y ahora qué hacemos?
Viento.- Pues no se…
Cárabo.- Deberíamos abrazarnos, hace mucho que nos separamos, o tal vez darnos un beso de reconocimiento o…
Viento.- ¿Cómo has tardado tanto?
Cárabo.- Cuando me dejaste se produjo en mi un vacío muy grande, no te lo reprocho, no vayas a interpretarme mal, pero me faltaba tu mano para guiarme y me encontré muy desvalido. No obstante me repuse e hice todo lo que un Cárabo es capaz de hacer cuando se queda sin madre. ¿Lloré? Pues sí, lloré y poco a poco dejé de llorar y cada vez tu rostro era más difuminado, más como cualquier otro rostro de los cientos y cientos que veía a diario y supe que si te encontraba me sería muy difícil reconocerte, casi imposible. Después vinieron días que pasaron sin tener un solo momento para ti. Me fueron atrapando circunstancias y circunstancias y cuando tenía un momento de sosiego me decía; joder si hace por lo menos dos o tres días que no he dedicado un minúsculo pensamiento en recordar. En esos recuerdos olvidados siempre estabas tu.
Viento.- Y yo aquí esperando.
Cárabo.- Sí, tu aquí esperando. Por fin nos encontramos en esta nada para siempre.
Viento.- Pobre niño despeinado. ¡qué solo por esos caminos¡ Si hubiera podido habría estado contigo más tiempo, sobre todo en esos ratos desesperados. Ya no podemos hacer nada por nosotros, debemos perdonarnos todo. En este espacio no cuenta el pasado, no hay futuro y el presente es solo una palabra sin pasado ni futuro.
Cárabo.- No vayas a pensar que me he pasado media vida esperando este momento, de eso nada, aunque me veas así he hecho cosas muy importantes.
Viento.- Las puedes enumerar. Cuéntanoslas, te escucho.
Cárabo.- No.
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